Todo parece indicar, según ciertos blogs cubanos de fiar, que la televisión cubana ha emitido uno de esos documentales plagados de mentiras con ánimos de embarrar a la gente del exilio. En este caso se trata de un diz que "ataque" a la revista Encuentro de la Cultura Cubana, en el que me mencionan como colaboradora de esa publicación. Sólo publiqué, a demanda de Pío Serrano, y muy al inicio de su publicación, una reseña sobre un libro de fotos. Esta reseña, según me contó Pío Serrano en su momento, provocó un arranque de furia por parte de Jesús Díaz, que en gloria esté, quien se dedicó contínuamente a atacarme, no sólo desde las páginas de Encuentro. Mantuve conversaciones con el propio Jesús Díaz, a quien conocí en Cuba, y conociéndolo bien, sabía que era imposible que hiciera una revista equilibrada, lo que le argumenté personalmente. También he conversado en dos ocasiones, si es que se puede llamar conversación a eso, con la señora Anabelle Rodríguez, a la que le he expresado cordialmente mi desacuerdo con la revista y mi negativa no sólo a colaborar con ella, a aparecer en sus páginas, al parecer ella lo ha entendido. Desde que la revista publicó un discurso de Raúl Castro, y mucho antes, desde que supe que la dirigiría solamente Jesús Díaz, me negué a participar en ella. No es ahora que algunos empiezan a dimitir, que irán a mezclar mi nombre con esa publicación. Conservo el privilegio de haberme dado cuenta desde el inicio de que esa revista no aclara sus relaciones con el régimen cubano, y que muy veladamente promueve a artistas colaboradores de esa dictadura (no me refiero a los artistas que necesitan trabajar y trabajan porque no les queda más remedio con el aparato estatal cubano, del que no se puede escapar si se quiere trabajar para vivir, hablo de aquellos que prestan su imagen con el objetivo de vender el producto castrista en el extranjero a cambio de prebendas), y que lo único que ha hecho, en lugar de conciliar y convocar el "encuentro" entre cubanos es todo lo contrario, ha conseguido la división sobre todo entre la gente del exilio. Y me quedo corta.
Entonces, por favor, basta de mezclarme, que yo me he construido sola una trayectoria bastante clara. Jamás fui militante en Cuba, no maté a nadie ni envié a nadie a la cárcel, ni me embarré con la seguridad del estado. Cualquier invento que venga de esa dictadura me tiene sin cuidado. En mi vida sólo trabajé cuatro años para una institución estatal, y no me gradué en ninguna universidad castrista, así que déjenme tranquila y sola. Que el buey solo bien se lame.
Zoé Valdés.
Entonces, por favor, basta de mezclarme, que yo me he construido sola una trayectoria bastante clara. Jamás fui militante en Cuba, no maté a nadie ni envié a nadie a la cárcel, ni me embarré con la seguridad del estado. Cualquier invento que venga de esa dictadura me tiene sin cuidado. En mi vida sólo trabajé cuatro años para una institución estatal, y no me gradué en ninguna universidad castrista, así que déjenme tranquila y sola. Que el buey solo bien se lame.
Zoé Valdés.
