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Publicado en el periódico La Tribune, Ginebra.

Publicado en el periódico La Tribune, Ginebra.
Crónica de una jubilación anunciada.
Zoé Valdés.
Hoy, 18 brumario, perdón, 18 de febrero, nos hemos despertado con dos noticias particulares, subrayo, nosotros los cubanos del exilio, los cubanos de adentro todavía no se han enterado, como es habitual en las noticias que salen de la pluma del Coma Andante en jefe, Fidel Castro, primero se entera el mundo a través de Granma Internacional y luego Cuba a través del papel sanitario, perdón nuevamente, del Granma nacional. La buena noticia es que Castro abandona el gobierno, la mala noticia es que Castro sigue en el poder. Castro I se retira a sus reflexiones, o rifles-xiones, Castro II, su hermano Raúl continúa hasta el 24 de febrero que habrá elecciones, las mismas de siempre, con los mismos de siempre.
Estamos, como había sospechado, en dos versiones de la novela de Gabriel García Márquez, Crónica de una jubilación anunciada, y luego vendrá, Crónica de una muerte anunciada, sinceramente supongo que la segunda no está muy lejana de la primera. En lo único en que no ha fracasado Castro es en la puesta en escena de su final, una teatralidad magistral, y la bola pica y se extiende, para decirlo en términos beisboleros, deporte nacional, el juego no ha terminado mientras la bola esté en el aire.
En primer lugar, ¿alguien se ha leído la carta entera ? Yo sí, múltiples veces. Casi la puedo recitar como ciertos discursos antiguos que han pasado tanto por la televisión isleña que ya casi son como raps pegajosos o hits del verano, se pueden ir tarareando mientras le cambias el pamper a un bebé o realizas una labor cotidiana.
Si la leemos con detenimiento la carta no constituye una renuncia, la carta es una disipación de su presencia, de su ubicuidad. O sea, un me voy pero me quedo, « siempre quise resistir hasta el último aliento ». Muy bien podemos pensar que dentro de unos días, el día 24 de febrero, justo el de las elecciones, El Coma Andante puede reaparecer, carta mediante, en otro tono, anunciándonos que regresa al poder porque ya el pueblo lo reclama, el pueblo no puede vivir sin él, el pueblo se muere, y él no, desde luego, como en aquel cuento de Franco moribundo, un ayudante le susurra al General moribundo : « General, el pueblo ha venido a despedirse ». Y Franco le contestó : « ¿A despedirse ? ¿A dónde se va el pueblo ? » Cosas de dictadores.
Y como Castro nos tiene acostumbrados a esos numeritos, la única renuncia en la que creeré será en la de la muerte. De cualquier modo, su hermano es el mismo perro con diferente collar, uno de los hombres más crueles y perversos de la historia de Cuba y de la humanidad. Con Castro II no creo en cambio alguno.
El cambio sólo puede venir de la democracia, de la liberación inmediata de los presos políticos, del reconocimiento de las organizaciones disidentes de dentro y del exilio. El cambio sólo vendrá cuando Marta Beatriz Roque, Osvaldo Payá, u otros de dentro, o figuras del exilio puedan intervenir en un espacio democrático dentro de la isla. No pienso que Raúl Castro asumirá semejante riesgo. Por otro lado, a los americanos les conviene calma en la isla, que no se les desborde hacia ellos el drama, o sea, no quieren más invasión de cubanos, lo que podría ocurrir con cambios inminentes o drásticos. Es la razón por la que los americanos apoyarán la sucesión dinástico-comunista, y seguirán pidiendo libertad para Cuba en un susurro, en esa letanía o ritornello que dura ya cincuenta años.
París, 18 de febrero del 2008.

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# Enviado el viernes 22 de febrero de 2008 07:46
Modificado el lunes 25 de febrero de 2008 12:08

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