Poseo un bello recuerdo de este primer encuentro con el pintor y amigo Cundo Bermúdez. Fue durante mi primera Feria del libro en Miami, en el año 1996; yo acababa de dar mi conferencia-lectura, frente a unas mil personas. Al final, durante la sesión de firma de libros, se hallaba Cundo Bermúdez, de quien yo había seleccionado un cuadro, Mujer peinando a su amante, para la portada de la versión francesa de Te di la vida entera (La douleur du dollar, Actes-Sud, 1996). A partir de esta colaboración con el pintor cubano me propuse siempre que pudiera, y de otras colaboraciones anteriores con Moisés Finalé, que mis novelas tuvieran portadas de pintores cubanos. Así ha sido, siempre que he podido. Algunas de las portadas se pueden ver en mi sitio www.zoevaldes.com.fr, en Ediciones.
Ese encuentro fue muy emocionante para nosotros. Sobre todo para Ricardo Vega, aquí en la foto, que desde Cuba, al igual que con Roberto García York, admiraba y quería la pintura de Cundo Bermúdez y no podía imaginar que un día encontrara al pintor.
Cundo fue extremadamente cariñoso con nosotros, y para mí es este uno de los momentos más importantes de mi carrera literaria.
Un gran pintor, un gran ser humano, sencillo, entregado a su obra, a su familia y a sus amigos. Un hombre culto.
Años más tarde, cuando salió su libro, catálogo razonado de su obra. Descubrí un cuadro precioso, titulado Gloria Martínez, ése era el nombre de mi madre, quien acababa de morir. La mujer que Cundo pintó en ese cuadro está envuelta en unas cintas amarillas, que envuelven también el espacio y no sólo el cuerpo de la dama, en una suerte de vestido sol. La mujer tiene el pelo muy negro, los ojos avellanados, y la boca pequeña, es de una belleza insondable, y es una imagen que presenta de manera única mi libro de cuentos Traficantes de belleza en la edición de J'a lu.